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La Ciudad Condal cuenta con una extensa red de cámaras de control de velocidad. De hecho, Cataluña es la Comunidad que concentra el mayor número de radares en España, con un total de 742 radares instalados en sus vías y carreteras. Y por tanto, Barcelona es una de las ciudades con más radares por kilómetro. Concretamente tiene una concentración de radares seis veces superior a la de Madrid.
Y si bien, los radares son un recurso clave para controlar la velocidad y mejorar la seguridad vial, también son uno de los mayores dolores de cabeza para los conductores, especialmente para los profesionales que son quienes más horas pasan en la carretera. Y es que las multas de tráfico generan un impacto notable en los bolsillos de autónomos y pequeños empresarios catalanes, ya que son muchos los que por descuido, caen a su paso, entre ellos nuestros propios clientes de alquiler de furgonetas en Barcelona. Porque sí, Barcelona no solo ostenta el título de ser la ciudad con más radares por superficie, sino que cuenta con uno de los radares que más multas emite al año.
Según los últimos datos municipales, actualmente, cuenta con alrededor de 85 radares distribuidos en distintos puntos de la ciudad, que se dividen entre radares fijos y de tramo. Se puede decir que blindado ante las imprudencias al volante
Los radares fijos son los más comunes en la ciudad, y en total hay desplegados 34 puntos, distribuidos en diversos puntos de la ciudad, situados estratégicamente en las zonas con mayor incidencia de accidentes o cerca de entornos escolares, donde el límite de velocidad es más bajo.
Algunos de los lugares más vigilados son grandes arterias como la Gran Vía o la Avenida Diagonal, donde el flujo de vehículos es continuo y las infracciones son frecuentes.
Los radares de tramo se concentran mayoritariamente en las vías de acceso a la ciudad y son los que más respeto generan entre los conductores ya que obligan a reducir la velocidad de forma constante. Desde que se instalará el primero, allá por 2016 en la Ronda de Dalt. Estos dispositivos con capacidad para medir la velocidad media entre dos puntos, se han convertido en el azote de los más imprudentes.
Si comparamos Barcelona con otras grandes ciudades españolas, podemos ver que el número de radares en ciudades como Madrid que cuenta con más de 125 radares, o Sevilla que tiene alrededor de 50, convierten a la Ciudad Condal la ciudad con mayor número de radares urbanos por superficie, que ha intensificado de forma significativa estas medidas de control de velocidad.
Según los datos oficiales de los años 2022 y 2023 que estos son los radares más temibles de la capital catalana:
Su efectividad se debe a su distribución a lo largo de la ciudad. Situados en puntos estratégicos de la misma donde hay mayor concentración de tráfico, y a su vez con mayor riesgo de accidentes, como la Ronda de Dalt, con su elevado tráfico diario, o calles como Indústria y Numància.
Tienen en común que son áreas fluidas, sin curvas especialmente cerradas. Pero este éxito en el rendimiento recaudatorio también se debe a su instalación en puntos críticos o cerca de centros escolares.
Los 10 radares más activos de Barcelona recaudaron casi 6 millones de euros en 2023. Aunque esta cifra es significativa, es importante destacar que Madrid recaudó casi el doble con sus radares.
En total, la Ciudad Condal emitió más de 143.000 multas el pasado año solo por estos radares, que a su vez han supuesto un ligero aumento respecto al año anterior.
Asimismo, el Ayuntamiento de Barcelona asegura que los fondos recaudados se destinan a la mejora de las infraestructuras viales y a campañas de concienciación sobre seguridad vial.
Respetar los límites de velocidad es esencial para evitar sanciones, pero si conduces en una ciudad como Barcelona, también es útil conocer algunas estrategias adicionales: